No es que les voy a hechar el cuento de Ulises y su vuelta a Ítaca, sino mi odisea de hoy. Tuve que ir a sacarme la cédula de identidad, fue todo un problema. Me fui a las 7 de la mañana con la esperanza de salir temprano para poder irme a clases, y entrar aunque sea en la tarde, ya que la mañana estaba perdida para mí.
Empezando por el comienzo, llegué a las 7 de la mañana al sitio a ver si podía desocuparme temprano, nos enumeraron yo quedé de número 110 mientras pasaban lentamente a la gente. Llovió, sopló el viento muy fuerte, me ensucié, me dolió mucho mi trasero de estar sentada en esas duras gradas, hasta esperar a las 2:30 de la tarde a que por fin se dignaran en sacarme la jodida cédula.
En el transcurso del fin de mi odisea estuve hablando con uno de los militares (muy guapo por cierto

) sobre música, las carreras universitarias, excursiones y todo eso. Al final cuando ya me iba a ir el militar no me dejó salir sin que le diera mi número de teléfono... ¿Qué tal? pero era tan ladilla y fastidioso que le dí un número falso y me fui. Mi profesor de redacción para los medios estaba afuera y estaba cagado de la risa con el show. ¡Qué vergüenza!