lunes, 04 de julio de 2005
Pero sigo mandando
Al fin creo que mañana terminará el régimen dictatorial que tengo en mi casa a una semana de ser puesta en el poder como dictadora. Resulta que mis padres se fueron, mi papá a alejarse de nosotros... Gracias a mamá!!! Y mi mamá se fue a Caracas a atender unos asuntos de trabajo, quedando así mis hermanitos, mi prima 2 años mayor que yo, y yo. El poder se divide entre las dos grandes; uno por edad (mi prima), y otro por legitimidad (yo).
Resulta que el fin de semana fue uno de los mejores que he tenido en mi vida -excepto por la fiesta de despedida de mi hermanita- Es bastante incómodo que en el ratico que te dio la gana de salir a echar un vistazo, los amiguitos de tu hermanita se te queden viendo idiotizados. ¡Qué incómodo! De lo demás se puede decir que la pasamos bien –o al menos yo-, hicimos lo que nos dio la gana y sin recibir ni un reproche ni regaño por ello, comimos a la hora que quisimos y sin estar pendiente de nadie, hicimos guerra de comida. cantamos, insultamos... en fin todo fue un desastre, eso sí, la complicidad debía guardarse a cualquier precio. Los códigos de silencio son muy importantes en las alianzas diarias.
En este fin de semana también agarré la fiebre de la guitarra, no sé cuando me salió, tampoco sé si estoy haciendo bien las notas musicales, pero me agrada el sonido. Sólo espero no adictarme mucho y querer luego una eléctrica, no es mi estilo! Antes pediría un balón de fútbol nuevo, eso sí sería bueno.
El hecho es que mi mandato dictatorial se acabará muy pronto, hoy es la despedida de mi gobierno compartido con mi prima.
Resulta que el fin de semana fue uno de los mejores que he tenido en mi vida -excepto por la fiesta de despedida de mi hermanita- Es bastante incómodo que en el ratico que te dio la gana de salir a echar un vistazo, los amiguitos de tu hermanita se te queden viendo idiotizados. ¡Qué incómodo! De lo demás se puede decir que la pasamos bien –o al menos yo-, hicimos lo que nos dio la gana y sin recibir ni un reproche ni regaño por ello, comimos a la hora que quisimos y sin estar pendiente de nadie, hicimos guerra de comida. cantamos, insultamos... en fin todo fue un desastre, eso sí, la complicidad debía guardarse a cualquier precio. Los códigos de silencio son muy importantes en las alianzas diarias.
En este fin de semana también agarré la fiebre de la guitarra, no sé cuando me salió, tampoco sé si estoy haciendo bien las notas musicales, pero me agrada el sonido. Sólo espero no adictarme mucho y querer luego una eléctrica, no es mi estilo! Antes pediría un balón de fútbol nuevo, eso sí sería bueno.
El hecho es que mi mandato dictatorial se acabará muy pronto, hoy es la despedida de mi gobierno compartido con mi prima.

