Ya se han acabado figurativamente mis vacaciones y no fueron gran cosa que se diga, pero creo que desarrollé algo que vivía oculto en mi desde hace bastante tiempo. Creo que recuperé el valor de enfrentarme a quien sea y como sea por una causa a la que yo crea que es justo pelear.
Nunca he sido muy pacífica después de todo, de hecho cro que el yoga no me ayudó mucho para relajarme algo, no sé si la palabra precisa sea relajarme o mejor dicho tranquilizarme.
Como sea, algo de las vacaciones me hizo recordar algo que ya sabía pero que ya me había olvidado: "Borracho no es gente", lo digo en parte por mí aunque en mis ataques de borrachera lo que hacía era reirme como oloca y lanzarme al agua. Pero pude ver cómo el alcohol le quita totalmente el sentido común a una persona querida, quedando en ridículo consigo mismo y con su familia.
En estas vacaciones conocí a nuevos parientes... Dios, hasta cuándo crecerá mi familia? Tengo parientes por todos lados, en cada huequito tengo a un primo, tío, tataratío, etc. Particularmente no me grada estar rodeada tanto tiempo de mi familia, me aburro con facilidad de ellos. Las próximas vacaciones las quiero pasar con gente que no sea mi familia a ver qué tal. Debe ser chévere aunque ya se de antemano que no será igual que estar en mi familia.