viernes, 28 de octubre de 2005
La Serpiente
Esperando cautiva se encuentra, espera sólo que te tranquilices para silenciosamente atacar. A pesar de ser hermos es letal, rápida y lista; de carácter arrogante y superior a tí, aunque no lo notes. Quedas petrificado ante su poder siendo incapaz de actuar en contra de ella, de lo contrario sabes que tu fin puede estar por llegar.
Se acerca silenciosamente, tiemblas, miras hacia los lados en busca de la salida más rápida. Pero ella es demasiado lista como para dejar escapar a su tímida presa. Mientras sube por tus piernas sientes un ligero apretón similar al de un abrazo. un abrazo de pésame por la vida que se irá en instantes.
En este momento es cuando intentas correr, pero ya tus piernas no te pueden ayudar; así que te encomiendas al Dios que sólo acudes cuando tienes problemas, esperando que un milagro te salve. Entre gritos, gimoteos y lanto te debates entre la vida y la muerte. Ahora ella está está sobre tí y con sólo un beso tu hilo de vida se romperá.
Mientras se divierte rompiendo tus huesos y viéndote llorar suplicándole que se vaya. Ella finge no entenderte, pero en realidad lo sabe todo y su mayor placer es verte sufrir. Cuando tu color de piel se torna morado y apenas puedes respirar, procede a besarte. Un beso de dolor, sientes el contenido de su beso correr por tus venas, debilitándote poco a poco hasta que al fin mueres.
Se acerca silenciosamente, tiemblas, miras hacia los lados en busca de la salida más rápida. Pero ella es demasiado lista como para dejar escapar a su tímida presa. Mientras sube por tus piernas sientes un ligero apretón similar al de un abrazo. un abrazo de pésame por la vida que se irá en instantes.
En este momento es cuando intentas correr, pero ya tus piernas no te pueden ayudar; así que te encomiendas al Dios que sólo acudes cuando tienes problemas, esperando que un milagro te salve. Entre gritos, gimoteos y lanto te debates entre la vida y la muerte. Ahora ella está está sobre tí y con sólo un beso tu hilo de vida se romperá.
Mientras se divierte rompiendo tus huesos y viéndote llorar suplicándole que se vaya. Ella finge no entenderte, pero en realidad lo sabe todo y su mayor placer es verte sufrir. Cuando tu color de piel se torna morado y apenas puedes respirar, procede a besarte. Un beso de dolor, sientes el contenido de su beso correr por tus venas, debilitándote poco a poco hasta que al fin mueres.

