Estoy definitivamente HARTA de las benditas cosas que ocurren por casualidad las cuales yo no quisiera que pasaran jamás en la vida. Justamente en el momento en que te sientes que nada puede marchar mal, aparece ese chasquito o esa persona desagradable a la cual no soportas, y es así como tu estado radiante de buen humor se transforma ahora en una pesadilla la cual no debes hacer notoria gracias a la bien llamada DIPLOMACIA.
Estoy harta de ser diplomática con personas que no me caen bien, cuando las ves o las tienes en frente están o tus padres para decirte que te debes comportar y no explotar o sino la trillada voz de la conciencia que viene a fastidiarte diciéndote lo que se supone que debes hacer -a veces me pasa-.
Ahora el asunto curioso... ¿Qué hacer cuando tienes en frente a una persona que DETESTAS

con todas tus fuerzas y que si por ti fuera la destrozarías en mil pedazos sólo para que te deje disfrutar las pocas cosas o momentos felices que tienes en tu vida? Quien crea ser bastante paciente para responder esto, anímense a responderlo; porque ya las diplomacias me están hartando. Mucho más si en ocasiones resulta que alguien de tu familia tiene intereses en que relaciones con esas personas.
Existe sólo un paso para llegar de la diplomacia a la hipocresía . No sé si alguien dijo alguna vez esta frase, pero se me vino a la cabeza. Si alguien la escribió, no sé su nombre.